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TENGO MUCHAS COSAS QUE AGRADECER A MUCHA GENTE DE LANZAROTE

por José Manuel Costa Milán, Michi, dorsal 332 / contactar con Michi

El 28 de Diciembre de 2006, día de los Santos Inocentes, jeje, formalizo mi inscripción por segundo año en el Ironman más duro del mundo,¡exactamente el de Lanzarote!.Aunque ya estaba decidido desde que fui Finisher el año pasado solamente faltaba hacerlo oficial. Después de prácticamente 8 meses de entreno continuado se iba acercando la fecha del gran día, hay que tenerlo todo a punto, no solo la forma física, hay que prestar mucha atención a la logística, hay que programar bien el viaje, cualquier detalle puede dejarte K.O., perder el avión o que te pierdan o rompan la bici puede ser un caos. A veces le digo a la gente que mi vida diaria puede llegar a ser todo un Ironman, 8 horas de trabajo + 3 de entreno + unas cuantas más de niños, puede ser igual a 12 o 14 horas de carrera, jeje, por lo que yo asimilo mucho este deporte con la vida. Todo estaba previsto y perfectamente organizado para salir hacia Lanzarote hasta que la noche antes de partir sucedió algo inesperado, mi espalda se quedó cogida de tal manera que me era imposible incluso dar dos pasos seguidos. No me lo podía creer, porqué tenia que ser ahora. Yo soy consciente de que mis hernias discales están ahí y viajan conmigo permanentemente, pero porqué ahora, a 3 días del Ironman. Intenté tranquilizarme, fui al servicio médico de mi trabajo para que me pincharan un antiinflamatorio que me suele ir bastante bien, y para que me diesen tratamiento urgente. Después de descansar unas horas en cama llegó la hora de partir, yo no queria viajar, pero mis niños tenían mucha ilusión de volver a Lanzarote y no les podía defraudar. Llamé a mi compañero de entrenos Miguel, que ya estaba disfrutando de la Isla para comunicarle lo ocurrido y para decirle que difícilmente podría participar en el Ironman. Aquí fue donde empezó a fraguarse el milagro. Rápidamente me dijo que no me preocupase, que me iba a buscar al mejor fisio de la Isla para intentar conseguir que pudiera participar. Y así fue, entre Miguel y Jorge me consiguieron cita

Con uno de los mejores Osteópatas de la isla y el jueves a las 9 de la mañana, después de un largo y cansado viaje hasta Lanzarote, estaba en las manos de Salvado, un fenómeno. Logró colocarme en mi sitio y desbloquear el pinzamiento tan grande que tenía. El milagro empezaba a tener forma, esa misma tarde estuve nadando en el mar y comenzaba a tener muy buenas sensaciones. Finalmente el sábado 19 de mayo a las 7 de la mañana estaba en la línea de salida para intentar ser finisher nuevamente. Dan la salida y una sonrisa pintaba mi cara, no me lo creo, estoy empezando el Ironman. En el agua la verdad es que hubo muchos golpes, el mar estaba algo picado y era muy difícil hacerse un hueco entre tanto neopreno, pero con mucha paciencia e intentando admirar las maravillas del fondo marino concluyo los 3800 metros con muy buenas sensaciones, me siento muy fuerte. En la transición me lo tomo con mucha calma, incluso ayudo a mi amigo Rafael (de Madrid), a quitarse el neopreno. Me quito mi neopreno, me seco bien y me visto de camaleón, al coger mi bici vuelvo a notar buenas sensaciones, hace poco viento y las piernas las noto muy frescas. Comienzo a pedalear y empiezo a pasar gente, me encuentro muy bien y comienzo a levantarme de la bici de vez en cuando para dar pedales en cada uno de los repechos que me voy encontrando. Mi pulsómetro ha fallecido en la natación, por lo que me guío únicamente por el velocímetro de la bici. Comienzo la subida a Timanfaya y veo que Miguel va justo por detrás mío a unos 15 metros, buena señal, hemos entrenado juntos muchos kilómetros y sabemos de lo que somos capaces. Estoy subiendo acoplado y no me lo puedo creer estoy pasando a algún que otro máquina con sus aviones, intento no hacerme muchas ilusiones, pero es que me encuentro muy bien, como plátanos en todos los avituallamientos que paso y bebo mi super bebida isotónica que he estado probando durante todo el año. Es una pasada llevo 90 Km. voy a comenzar la subida al primer Mirador y me encuentro muy fuerte, no veo a Miguel y me comentan que ha pinchado, que mala suerte, seguro que teníamos buenas referencias el uno del otro, pero hay que seguir para adelante y yo confío en que Miguel tiene mucha más experiencia que yo en estas carreras y confío en que no tendrá problemas en acabar con garantías. Subiendo al mirador de Haría me encuentro muy fuerte y subo a muy buen ritmo, estoy escuchando mi móvil, y me imagino que son mensajes de mis amigos del club camaleón y de mi hermano. En el descenso aprovecho para comer algo, este año un sándwich de york y queso, y leer los mensajes, prácticamente sin descanso comienza el ascenso al mirador del río, y aquí aunque me encuentro muy bien de fuerzas ya me cuesta un poco más coronar, pero me sigo viendo con fuerzas de hacer un buen tiempo y comienzo el descenso con muchas ganas de afrontar los últimos 60 Km. y ya pienso en la estrategia para la maratón, es curioso, todavía no sé si mi espalda me va a dejar correr. Estos últimos 60 Km. se hacen un poco largos porque empieza a soplar mucho viento en contra, pero ya estaba hecho. Llego al puerto del Carmen y no me lo puedo creer, mi marcador me dice 185 Km. en 6 horas 34 minutos, ¡increíble!, el año pasado estuve casi 8 horas. Me vuelvo a tomar con calma la transición y me cambio de ropa completamente, pido una coca-cola bien fría y un voluntario muy amable pierde el alma por dármela, le iba a pedir unas aceitunas, pero como que no había, jeje. La coca-cola me sentó muy bien y comienzo a correr poniendo un ritmo muy tranquilo pero sin parar. Sigo sin creérmelo, las piernas van estupendamente, paso por el km10,5 en 1 hora 6 minutos y comienzo la segunda vuelta con muchas ganas, decido beber solamente agua en los avituallamientos y comer algo de naranja y me funciona muy bien, sigo a mi ritmo y paso por el

Km. 21,95 en 2 horas 14, muy bien tío sigue así, me acuerdo de Gazapo, Pacoespejo, El Maño, de mi hermano, de Javi, Iñaki, Karkayoo, de mi amigo

Perico, parece que cada Km. tenia uno de vuestros nombres y por ello había

Que seguir sumando km. Parece mentira, pero el hombre del mazo se ha olvidado de mí y está persiguiendo a otros, estoy en el Km. 32 y me queda la última vuelta, me cruzo con Miguel y nos fundimos en un abrazo, todavía le quedan 2 vueltas, pero termina seguro, alcanzo a Jorge al que le queda vuelta y media y corremos juntos 1 Km., de repente oigo que alguien me anima  cuando levanto la mirada veo que es Nacho (paqueteman) del Aguaverde, menuda alegría, lo conocí en Guadalajara y fue mi fuente de inspiración cuando leí su experiencia de su Ironman, lo saludo alegremente y continuo sumando kilómetros. Paso por el último avituallamiento y me despido de todos los voluntarios que no pararon de animarme, y finalmente veo la línea de meta en la que no puedo creerme el crono que estoy viendo, recojo a mis hijos y a mi mujer que se han vestido de camaleones y cruzamos la línea de meta todos juntos. La alegría me hace llorar y Kenneth ya me está esperando para colgarme la medalla y estrecharme la mano,¡joder es de día y hace sol!.Me felicita mucha gente que me ha seguido en la carrera(estos colores enganchan mucho) y me voy a la carpa de los masajes para que me descarguen las piernas, pero sigo encontrándome muy bien. Una vez terminado el masaje me dirijo a la carpa de la comida y me siento a cenar con Marino Orlandi, hacia tiempo que quería conocerle, menudo tío con 49 años y había hecho 11 horas 14, menudo fiera, la verdad es que pasé un rato muy agradable con él y su familia. La verdad es que este año he conocido a mucha gente y me ha encantado conocerlos, para todos ellos un saludo. Mi tiempo fue de 12 horas 40 minutos y no seria sincero si no os digo que me alegra mucho, pero la sensación de finisher es la misma que cuando hice 14 horas 46 minutos. Un Ironman hay que hacerlo y acabarlo y luego descubrirse ante todo aquel que lo ha conseguido, sino este deporte no tiene sentido para nadie, uno no es más importante por acabarlo antes que otro, simplemente ha sufrido durante menos tiempo que otro. Mis gracias a Miguel y Jorge por su ayuda, a todos los camaleones y mi familia por su apoyo y a la isla de Lanzarote por organizar esta carrera tan maravillosa. Hasta el año que viene.

Esta es mi historia. Un saludo todos.

(publicado también en: http://tricamaleon.com/modules/news/article.php?storyid=98)