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Un paquete de Lanzarote

Comienza el IronMan. El objetivo es empaquetar 5 maletas, una bicicleta, 3 hijos, una Santa (Beatriz) y a un Paquete (yo mismo) en un coche, en un avión, en otro coche y en un apartamento playero. La cosa empezó bien, pisamos la isla sin grandes dificultades, y hasta conseguimos meternos todos, los "11" en un corsa azul, bici encima de maletas, niños encima de maletas, maletas encima de niños..., pero conseguimos llegar.
CRISIS: monto la bicicleta y la rueda de atrás está más revirada que mi columna vertebral. La llevo a la Santa (y cojo el dorsal), me mandan a Arrecife, donde a las 19:30 del jueves consigo tener la bici OK gracias a los colegas de Ciclo Manía.
El viernes turismo. Recorro parte del circuito de bici con el coche, y me encuentro un sin fin de triatletas entrenando. Quizás yo debería estar con ellos, pero lo suplo subiéndome con los niños en los camellos de Timanfaya (IM turismo). Subiendo el Mirador de Haría mi hijo mayor me dice que no paso del km 100, y el segundo en el Mirador del Río me mira con cara de "mi padre se cree supermán".
El sábado amanezco a las 3:30 de la mañana (aunque el despertador estaba a las 5). Realizo las 20 visitas de rigor al baño, y me desplazo a la salida. Allí me encuentro con el forero Miguel, y comparto con él (y con el retrete) los minutos de antes de la salida.
Comienza la natación con mar en calma. Salgo el último junto con mi amigo Juan Salazar de Albacete. No sirve de nada, en 30 segundos estoy boxeando con 800 triatletas. Me busco mi sitio, y me lo tomo con calma. El agua está algo fría, y yo con mi superneopreno de windsurf "fashion" sin mangas (prestado hace ya 2 años por mi compadre Héctor) decido que para el próximo IM luciré un flamante neopreno nuevo de "marca". El mar esta muy oscuro en el tramo lejano a la costa, pero luego ya veo el fondo, algunas rocas, pececillos, y finalizando la primera vuelta ¡casi me ahogo del susto!, me encuentro a un buceador apuntándome con una cámara (esto se avisa!!!). La primera vuelta la termino en 35’ (nacho vas muy deprisa). La segunda más de lo mismo, frío, palos, paisaje, peces, y 40’. Ducha y tras 1h16’ en los 3,8 km comienzo la transición.
10 minutos para vestirme de Ciapuchi y embadurnarme de crema (gracias a las bellas voluntarias).
La bicicleta me la tomo con mucha calma. Está cubierto y sopla viento (todos dicen que es poco). Me empiezan a adelantar extraterrestres en monturas no identificables. Me alcanza Miguel, y compartimos unas charlas, unas barritas, y unas meaditas (ya se sabe la ...española), hasta que decide aumentar el ritmo. Me adelantan muchos, hasta Chanquete el de Verano Azul, pero esto no ha hecho mas que empezar.
Llego al Timanfaya, y saludo a los camellos. Adelanto, SI he dicho Adelanto, a un guiri con cara de sufrimiento que me pregunta: were are the baños??? La verdad es que el paisaje es para cagarse. Aun estoy fresco y disfruto de la Isla todo lo que puedo. Empiezo a tararear “Feel” de Robin Williams.
Van pasando los km y llego a La Santa, estoy comiendo y bebiendo según el plan. Km 80, antes de empezar las subidas, empieza a dolerme la rodilla derecha (cintilla iliotibial). En el 90 (4 horas de bici), ya subiendo, el dolor es muy grande, me temo lo peor, decido morir matando y llegar como sea al Mirador de Haría. Le pido Reflex al Doctor y me mira como si me hubiese vuelto loco. Saco el teléfono móvil (si un paquete corre con el móvil) y llamo a Beatriz para recibir el apoyo de los míos. En el KM 100 en la rampa dura de la subida, voy adelantando a sufridores, e incluso alguno va andando, yo sigo cantando "...I just wanna feel...".
Llamo a mi hijo para decirle que al menos el 100 ya esta pasado. Arriba me tomo un bocata de pollo (poco científico eh!!). En el descenso (peligroso) descanso y afronto el Mirador del Río con la rodilla un poco mejor. Subiendo charlo con Juan Ramón, al que me seguiré encontrando durante el resto de la prueba. Las rampas asustan, pero me acuerdo de mis entrenos en Abantos y en el Alto de los Leones para convencerme de que puedo. “Cause I've got too much life, running through my veins..." sigo cantando mientras corono el Mirador. Me dejo llevar en el descenso y afronto los últimos 60 km con la rodilla tocada pero con buena moral.
El viento no es muy fuerte, pero este tramo es muy monótono. Decido sacar la radio (si, un paquete globero corre con radio). Mientras selecciono la frecuencia, se me cae el auricular (piringanillo) y se mete entre los radios de la rueda delantera. Se me hiela el corazón (el pulsómetro marca 00 durante minutos), voy a 30 km/h, la caída es inminente(por capullo), pero los dioses del IM deciden que se rompa el cable en lugar de mis dientes.
Alguien dijo que los últimos 60 km eran llanos, y no es estrictamente cierto. Subes, bajas, subes, subes, .... Alcanzo a Frank (alemán afincado en Mallorca) y charlamos un minuto. Los km pasan despacio, las fuerzas se disipan rápido, la rodilla me duele igual, pero los pies mucho más. Me voy acercando al Puerto del Carmen. La entrada en meta es apoteósica, allí esta Beatriz con los niños, y el publico aplaude a rabiar.
Le doy las gracias a la bicicleta por llevarme durante 180 km en 8h11’ mientras que un voluntario se hace con ella, y comienzo la transición de 11 minutos. Las super voluntarias me untan de "cream and vaseline" mientras me visto de Martin Fiz. Y empieza el Maratón.
Me propongo correr al menos 10 km. Paro en cada avituallamiento para beber “wasser”, “energy” y “coke”. Con los plátanos no puedo porque ya me he comido mas de 6. termino la primera vuelta y decido correr hasta el siguiente “aid station”. Con esta filosofía sigo corriendo hasta el medio maratón. Beatriz y los chavales siguen allí apoyando con todas sus fuerzas.
En el km 22 me visita el del mazo, y decido que es tiempo de ser “conservador” (aun más). Empiezo a andar hasta que me adelanta Frank y me engancho a él. Seguiremos juntos andando durante el resto de la carrera.
Las horas van pasando, y los voluntarios convierten las “aid station” en una fiesta con música, risas, actuaciones, comida, bebida, ánimos: el ambiente es magnífico. Recuperamos "energies" con cocacola, Doritos, patatas, pizza, brownies, etc. La verdad es que a mi no me entra nada, pero Frank es una lima.
Por fin escuchamos al speaker, avistamos la meta, nos peinamos para la foto, empezamos a trotar, veo a Beatriz, me alcanzan los niños, el speaker comenta “entrando en meta el español Ignacio Lombo con sus hijos...”, se me pone un nudo en la garganta, piel de gallina, lagrimas en los ojos (venga nacho que eres un Ironman, no te vengas abajo), y con los brazos en alto, NACHO PAQUETE y sus tres fieras, cruzamos la meta del IRONMAN de LANZAROTE tras 15h 52’10” .
Me proponen suero, pero me encuentro "bien", y lo cambio por una jarra de cerveza y un cubata de ron con Beatriz el domingo, que es menos científico pero sienta bastante mejor.
Han sido muchos meses entrenando, madrugando, sufriendo, pero gracias al esfuerzo y el apoyo de la familia: LO HEMOS CONSEGUIDO, NACHO PAQUETE ES UN IRONMAN.
Animo a todos a participar en esta experiencia tan reconfortante en este sitio maravilloso que es Lanzarote. Mi experiencia demuestra que cualquiera que se lo proponga, incluso un PAQUETE, puede ser un IM.
Un saludo, Nacho PAQUETEMAN.


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